sábado, 15 de diciembre de 2012

Interculturalidad, Orígenes y Actualidad

Interculturalidad, Orígenes y Actualidad


INTRODUCCIÓN

El particularismo histórico y el relativismo cultural surgieron teóricamente hacia principios del siglo XX, pero encontraron un suelo fértil donde crecer hacia mediados de ese mismo siglo, con los movimientos totalitarios que pretendían imponer su propia visión sobre el mundo entero, pregonando la superioridad racial de sus miembros con la que justificaban su búsqueda de la subordinación de los demás pueblos ante ellos.
Posteriormente encontró un nuevo impulso en los movimientos sociales de finales de la década de 1960.  El argumento base es que la superioridad cultural no tiene base científica alguna, que todos vivimos en este planeta y para compartirlo en la mejor manera posible, preferentemente hay que ponernos de acuerdo y tolerar y respetar a los demás por lo que son, respeto que debe extenderse no solo a quien pertenece a una cultura diferente, sino hacia los propios miembros del grupo, con lo que desaparecerían algunas de las objeciones que se han presentado frente a estas teorías y que pueden utilizarse para la justificación de la violación de los derechos humanos básicos arguyendo el respeto a la cultura, olvidando la extensión de tal deferencia hacia los propios y no solo a aquellos que representan la alteridad.
En la actualidad, los procesos globalizadores no deberían tomarse como una amenaza, pues aunque tienden a estandarizarse procesos y normas de convivencia general, el respeto a la diversidad no tiene porqué alterarse considerar la imposición etnocentrista de una cultura homologadora, sino el conocimiento y reconocimiento del otro como influencia enriquecedora de ese mosaico multicolor que representan todas las culturas que conforman este planeta habitado.

ANTECEDENTES

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura) es la que actualmente enarbola la bandera de la protección a la diversidad cultural y el diálogo intercultural, que coincide con el surgimiento de la conciencia hacia la diversidad cultural ya que su constitución se puede trazar hasta 1945, emerge como resultado del conflicto bélico armamentista conocido como la “Segunda Guerra Mundial”. 
Movimientos tales como el fascismo y el nazismo, empleaban teorías eugenésicas pregonando la superioridad de la “raza aria” para justificar el genocidio ejercido contra los Judíos, los Gitanos e incluso sobre aquellos que no llenaban las características por padecer alguna enfermedad congénita o tener alguna discapacidad física.  La reacción mundial a esto fue la aparición de movimientos en apoyo a la tolerancia a la diversidad, no solo étnica, sino también sexual y en otras categorías.  A nivel de los organismos mundiales es que se forma la UNESCO, como se mencionó previamente.  Los movimientos sociales de la década de 1960 reavivaron el interés por la diversidad.
Como dato anexo se puede mencionar que recientemente pasó el día mundial de la diversidad cultural para el diálogo y el desarrollo, que se celebra el 21 de mayo, instaurado en el año 2001, como resultado de la firma de la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural en ese mismo año.  En esta declaración se pone especial énfasis en la necesidad de que los gobiernos dispongan de un marco normativo para promover la diversidad cultural mediante el establecimiento de derechos y obligaciones, así como de programas que fomenten la comunicación, exhibición y difusión de materiales de contenido cultural, sin tratarlos como productos o bienes de consumo; y que además deben considerar cierta flexibilidad  que permita la adaptación a los procesos de globalización, a la vez que promueve y preserva esta diversidad existente.[1]

TESIS QUE  SUSTENTAN LA DIVERSIDAD CULTURAL

La diversidad cultural no es un concepto simplemente de raza incluye a las lenguas, los sistemas educativos, las maneras de comunicarse, la forma de organizar la economía local y de generar redes tanto comerciales como sociales al interior y con otros pueblos.[2]
El relativismo cultural, base y sustento de la diversidad cultural, y encabezado por Franz Boas en la escuela americana de la Antropología Cultural, no acepta la validez de los universales generados a partir del estudio de unos pocos casos y que las relaciones y costumbres que rigen a cada cultura no pueden ser asimiladas a un patrón único, pues son tan, o más variadas incluso, que la misma diversidad humana. “Cada cultura  sólo puede entenderse en sus propios términos, por lo que se rechaza la búsqueda de leyes globales de desarrollo cultural”[3]
Para entender una cultura es necesario estudiar cada uno de sus aspectos: la tecnología, economía doméstica, organización familiar y política, prácticas religiosas, actitudes y formas de pensar, con las cuales se puede reconstruir las características esenciales de la misma, sin llegar a generalizar por completo, pues para sustentar afirmaciones generales sería necesario describir “toda la cultura de un pueblo”, pretensión demasiado amplia como para poder llegar a cumplirla.[4]
Boas propugnaba por una visión integrar no solo de todos los aspectos de la cultura sino también por el estudio multidisciplinario que incluyera la geografía, la antropología física, la lingüística y cualquier otra ciencia que pudiera auxiliar en la comprensión de la complejidad del fenómeno cultural que representaba cada caso en particular, recordando que cada cultura es única, producto de condiciones exclusivas.[5]
 “Si aceptamos que no hay una jerarquía entre las culturas estaremos postulando el principio ético que considera que todas las culturas son igualmente dignas y merecedoras de respeto”.[6] Para comprender a una cultura diferente debe buscar la interpretación de sus manifestaciones no vistas desde la perspectiva propia, desde nuestros criterios culturales, sino desde la significación del punto de vista del grupo que se pretende conocer, si bien no se puede dejar de lado el quiénes somos, si debemos moderar el etnocentrismo que nos lleva a incluir nuestro punto de vista como el dominante en la interpretación, como bien lo deja claro Ruth Benedict en su libro “El Cristantemo y la Espada” en su crítica a quienes pretenden ver a todo el mundo como igual y uniforme:
“La tarea de interpretar la visión propia de otra cultura requiere cierta dureza y a la vez cierta generosidad.  Requiere una dureza que la gente de buena voluntad habrá condenado en ocasiones.  Estos defensores de un “mundo uniforme” que trata de convencer al mundo entero de que las diferencias entre Oriente y Occidente, blancos y negros, cristianos y mahometanos, son superficiales y que todos los seres humanos tienen una mentalidad similar y aluden a una “fraternidad humana”.  Los japoneses tienen su propia versión sobre cómo entender la vida y los americanos tienen la suya.  Da la impresión de que los pensadores “bondadosos” solo pueden basar su doctrina de buena voluntad en un mundo compuesto de pueblos que no son sino una reproducción del mismo negativo…  Los “duros” se alegran de que existan diferencias y las respetan.  Su objetivo es un mundo en el cual puedan existir las diferencias.”[7]
Siguiendo en las ideas de esta autora, la diversidad cultural no supone un mundo estático, sino que al mantener solidas las propias características,  la personalidad se afirma con la adaptación racional de las normas y actitudes nacionales en un respeto hacia los demás.[8]
El estudio comparativo entre culturas tampoco sería factible cuando los “investigadores” se colocan en una postura defensiva en la que consideran su propia forma de vida como “la única solución posible”.[9]  Ya que el conocimiento de otras alternativas de vida es la base para reafirmar la propia de tal manera que esta no se acepte solo porque “así debe ser”, sino porque logremos apreciar verdaderamente la trascendencia de la propia ideología y aceptarla a conciencia o modificar aquellas actitudes y significaciones que, tras un estudio racional, encontramos pudieran ser de mayor utilidad orientadas de otra manera.

PLURICULTURALIDAD, INTERCULTURALIDAD, MULTICULTURALIDAD, ¿QUÉ SIGNIFICAN?

La pluriculturalidad se forma a través de los contactos entre distintos grupos humanos que aportan distintos modos de pensar, sentir y actuar; a partir de los cuales se produce el mestizaje cultural y la hibridación cultural[10], obteniendo como resultado la síntesis de características en una nueva “cultura”.
La interculturalidad puede entenderse como una relación de respeto entre culturas diferentes e implica interacción entre los grupos humanos,[11] donde se concibe que ningún grupo cultural esté por encima del otro, favoreciendo así la concivencia y tolerancia entre culturas.  Si se presentan conflictos, estos deben resolverse mediante el diálogo y la concertación respetuosos aceptando las diferencias y no queriendo imponer la visión de la vida de un grupo por sobre la del otro.  No se trata solo de miembros de diferentes naciones, también entre grupos de edad, de género, de solvencia económica, de personas con diferentes ideologías y filosofías, etc.[12]
El término multiculturalidad puede designar diferentes cosas, por ejemplo, la coexistencia de diferentes culturas dentro de una misma entidad política territorial, o bien, puede designar al conjunto de políticas públicas en reacción frente a la tendencia a la uniformización en estos tiempos de globalización, tomando con este marco normativo una postura antiasimilacionista del pluralismo cultural dentro de una organización social, o también se puede aplicar el término de multicultural a una sociedad, cuando en ella conviven grupos portadores de diversas culturas, que profesan distintas religiones o que hablan diversas lenguas. El multiculturalismo es también una teoría que busca comprender los fundamentos culturales de cada nación que se caracterice por una gran diversidad cultural.[13]

CONTEXTO ACTUAL

En el marco de la globalización, resurge con cada vez más fuerza el tema de la diversidad cultural como una “fuerza motriz del desarrollo, no sólo en lo que respecta al crecimiento económico, sino como medio de tener una vida intelectual, afectiva, moral y espiritual más enriquecedora … componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta del desarrollo sostenible”[14] 
Hoy día no existen sociedades que puedan sustraerse de la dinámica de la interculturalidad, pues la migración y creación de nuevos asentamientos por privaciones económicas, conflictos bélicos, inseguridad y falta de oportunidades, es común a nivel global.  Esta situación acarrea problemas de confrontación entre culturas llegando en muchas ocasiones a clasificarlas como: dominantes y dominadas, indígenas y mestizas, problemas comunes en América Latina, aunque también existen varios países europeos y africanos con problemas interétnicos, que han llegado incluso al genocidio (recordar a los Tutsi, llevados casi al exterminio por los Hutu en Rwanda en 1994).[15] 
En medio de la construcción de esa “aldea global”, la interculturalidad tiene fuertes retos en lo que se refiere a la integración de los pueblos indígenas, que son portadores de una historia milenaria y que no están tan aislados como muchas veces llegamos a pensar, pues ahora afirman y reclaman su derecho a la autonomía y a ser parte activa de las naciones de las que forman parte, generando con ello nuevas dimensiones a considerar.[16]

LÍMITES Y EXCESOS

Si se lleva el particularismo histórico hasta el extremo, se corre el riesgo de justificar la violación de los derechos humanos bajo la premisa del respeto a las diferencias culturales, sobre todo si tenemos en cuenta que muchos valores y actitudes, tales como los roles de género, desigualdades sociales y normas de facto, obedecen a un condicionamiento cultural.[17]
Desde esta perspectiva extremista se podría justificar la muerte por lapidación de una mujer al haber sido violada o siquiera por dudarse de su honorabilidad bajo la normatividad musulmana de los países árabes.  Se podría también justificar la matanza Tutsi por parte de la etnia gobernante Hutu.  La discriminación de la mujer y su consideración como objeto por incontables grupos humanos, la pederastia e incluso la esclavitud en otros más, también se justificarían al tomar la teoría de manera limítrofemente literal, convirtiendo al relativismo cultural en algo incompatible con la declaración de los Derechos Humanos Universales.
Pero con todo esto estaríamos dejando de lado el respeto, no solo hacia el otro, sino hacia los grupos internos de quien pretende justificarlo, el respeto a las costumbres del otro deben considerar la sensibilidad de aquel con quien se convive.

CONSIDERACIONES CRÍTICAS

Teniendo en cuenta que México ocupa el 8º lugar mundial entre los países con mayor cantidad de pueblos indígenas que se componen por un 10% aproximado de la población e integrada por una variada gama de pueblos indígenas que cuentan con características culturales definitorias propias y una historia particular milenaria y que en ellos e hablan  casi 100 lenguas y variantes; las políticas sociales y económicas destinadas a estos grupos no parecen proporcionales a su importancia.
En México, quienes han resultado sumamente desfavorecidos en las relaciones jerarquizadas interculturales han sido las comunidades indígenas, privando en ello principalmente una falta de comunicación comprometida y de voluntad democrática que pretenda verdaderamente su reconocimiento como parte del país, respetando su cosmovisión y generando las condiciones para un intercambio en equidad con el resto de la sociedad, y no solo pretender tomarlos en cuenta cuando media en ello un interés electorero.
Al reconocer la importancia de la diversidad cultural podemos llegar a un mejor diálogo entre civilizaciones y culturas y mejorar el respeto y la comprensión mutua, entre nosotros y los otros entendiendo que somos diferentes, pero que esas diferencias no nos hacen más o menos merecedores de habitar este planeta y que con ello aprendamos a “vivir mejor juntos”[18].
Para aceptar a una cultura diferente hace falta, aparte de la disposición para conocerla a profundidad, el respeto y el estar abierto a aprender de ella, el favorecer la interacción mutua entre mayorías y minorías culturales que comparten una misma delimitación espacial en la búsqueda de un proceso afable intercultural que no busque anular al otro e imponer la propia ideología, sino observar una conducta que permita la supervivencia de las características definitorias de uno y otro, propiciando así la hibridación y el mestizaje cultural sin que se tienda a la homologación de todas las características culturales.

BIBLIOGRAFÍA

v  21 de Mayo, Día Mundial de la Diversidad Cultural. (s.f.). Recuperado el 24 de Mayo de 2011, de http://www.unesco.org/new/es/culture/themes/dialogue/21-may-world-day-for-cultural-diversity/
v  Alcaman, E., & Días Polanco, H. e. (2002). Interculturalidad, Sociedad Multicultural y Educación Intercultural. México: Castellanos Editores.
v  Alcina, M. (2003). La Comunicación Intercultural. Barcelona: Antropos.
v  Benedict, R. (2005 (1946)). El Crisantemo y la Espada. Madrid: Alianza Editorial.
v  Diversidad Cultural. (s.f.). Recuperado el 24 de Mayo de 2011, de http://www.unesco.org/new/es/culture/themes/cultural-diversity/
v  Interculturalidad, definición del concepto. (s.f.). Recuperado el 24 de Mayo de 2011, de http://www.aulaintercultural.org/article.php3?id_article=54
v  Kymlicka, W. (1996). Ciudadanía Multicultural. Barcelona: Paidós.
v  Tejera Gaona, H. (1999). La Antropología. México: DGP - CONACULTA.
v  The Unesco World Report on Cultural Diversity. (s.f.). Recuperado el 24 de Mayo de 2011, de http://www.unesco.org/new/es/culture/resources/report/the-unesco-world-report-on-cultural-diversity/#c160388




[1] (21 de Mayo, Día Mundial de la Diversidad Cultural)
[2] (The Unesco World Report on Cultural Diversity)
[3] (Tejera Gaona, 1999), P.26
[4] (Tejera Gaona, 1999), pag. 27
[5] (Tejera Gaona, 1999), pag. 28
[6] (Interculturalidad, definición del concepto)
[7] (Benedict, 2005 (1946))
[8] (Benedict, 2005 (1946))
[9] (Benedict, 2005 (1946))
[10] (Interculturalidad, definición del concepto)
[11] (Interculturalidad, definición del concepto)
[12] (Alcina, 2003)
[13] (Kymlicka, 1996)
[14] (Diversidad Cultural)
[15] (Alcaman & Días Polanco, 2002)
[16] (Alcaman & Días Polanco, 2002)
[17] (Tejera Gaona, 1999), p. 27, 32-33.
[18] (21 de Mayo, Día Mundial de la Diversidad Cultural)



No hay comentarios:

Publicar un comentario