martes, 18 de diciembre de 2012

Disolución de la Unión Soviética desde la perspectiva del Materialismo Cultural


Disolución de la unión soviética
desde la perspectiva del Materialismo Cultural

INTRODUCCIÓN
Bajo la óptica del materialismo cultural se puede llegar a una aproximación que nos permita entender la caída de ese intento monumental de la implantación de las teorías del materialismo cultural, el sistema socialista de la Unión Soviética, y ver que desde un inicio, el resultado no era prometedor, pues se privilegió el sistema simbólico-ideacional por sobre el estructural y el infraestructural que pudiera sustentarlo, la política, la burocracia y la administración mal dirigidas cavaron lentamente la tumba del sistema que deberían haber sostenido al no cubrir las necesidades de la población a la que supuestamente estaban para servir, el proletariado que estaba llamado haber sido el líder del movimiento, y no servirse de ellos para concentrar poder político y económico en un grupo privilegiado de burócratas miembros del partido oficial. Se obsesionaron con conservar el poder y bloquearon los adelantos tecnológicos y el desarrollo de los mismos en el propio territorio,  por miedo a que estos pudieran actuar en su contra, por miedo de que la difusión de la información y el conocimiento pudiera destronarlos, bloqueando de manera efectiva la mejora en la productividad e innovaciones que hubiesen garantizado su pervivencia.

EL MATERIALISMO CULTURAL
El Materialismo Cultural enuncia la primacía de la infraestructura que, entendida como las prácticas de producción predominantes para asegurar el modo de subsistencia, articulando esta con la estructura que denota el esfuerzo económico. Este principio nos dice que cualquier innovación que surja en el campo de la infraestructura, tendrá mayores probabilidades de preservarse y propagarse cuanto más eficiente demuestre ser en los procesos productivos y reproductivos, así como en la satisfacción de las necesidades básicas del hombre (Harris, 2007, pág. 82).
Establece un determinismo probabilístico, pues parece saber el destino del sistema, salvo que no se establece por el cumplimiento de leyes causales, sino que se puede estipular el camino más probable en base a la selección entre las opciones posibles de aquella que resulte más favorable al analizar las consecuencias que elegirla acarrearía.  Aunque no todo se puede calcular en función de las consecuencias, un rasgo que no responde a la probabilidad puede ser elegido y/o preservado por el grupo en el poder, como es el caso que tratamos en este ensayo, la Unión Soviética, preservó varios de estos rasgos disfuncionales o inadaptativos que, al perpetuarse y reforzarse en el sistema contribuyeron a la caída de una de las más grandes potencias económicas y militares del siglo XX (Harris, 2007, págs. 82-84).
Por otro lado, la superestructura, ese componente simbólico-ideacional, puede ser empleado para movilizar a la población hacia un cambio sociocultural en la medida en que contribuya a retroalimentar las condiciones siempre cambiantes de la infraestructura (Harris, 2007, págs. 85-87).

DESMORONAMIENTO DE LA UNIÓN SOVIÉTICA
La unión soviética, primer experimento de la aplicación de los principios marxistas modificados –considerando que no se pasó del capitalismo al comunismo, sino que se saltaron la etapa capitalista pasando de un feudalismo de transición directamente a un comunismo de estado, autoritario, no liderado por el proletariado, sino por un grupo burocrático que asumió el poder político y económico rigiendo desde la cúpula del partido único, el Partido Comunista soviético (Harris, 2007, pág. 103)– que comenzara con la Revolución de 1917 y llegara a su fin al término del año 1991, oficializándola públicamente con la sustitución de la bandera de la Unión Soviética en el Kremlin con la tricolor Rusa (Sánchez Sánchez, 1996, pág. 284). Se le llamó el fracaso del socialismo, de las teorías marxistas, pero difícilmente se puede considerar como tal tener en cuenta las modificaciones realizadas a la teoría postulada por Marx; la caída, en todo caso, fue del marxismo-leninismo.
La URSS comenzó a mostrar resultados contradictorios en el terreno comercial desde la década de 1970, pues ya comenzaba a ser evidente la desproporción comercial entre sus exportaciones y sus importaciones; pero la situación se volvió insostenible a mediados de los 80’s, cuando ya no fue capaz de producir los bienes de consumo siquiera para satisfacer las necesidades de su población, menos aún para exportar algo. En el ínterin de este periodo debieron permitirse las importaciones, sobre todo de equipos industriales y tecnología, pues el sistema productivo necesitaba modernizarse para mantenerse mínimamente competitivo, lo que llevó al crecimiento exponencial del endeudamiento hacia el exterior. Estas circunstancias, aunadas a la ineficiencia de la planeación central y la enorme red de corrupción que se perpetuaba en un ciclo que se retroalimentaba de manera constante y consistente, el enorme peso de los gastos destinados a la milicia, el retraso tecnológico y la desmotivación de la mano de obra, llevaron a la economía a una crisis insoslayable, que ya no podía ocultarse más ante el mundo, tocando el final de la década de los 80 y esta crisis requería una reforma a profundidad, aprobada por el Soviet Supremo en noviembre de 1990, que incluía cambios tanto en el ámbito económico como en el político, a tal grado que el Partido Comunista ya no tuvo cabida en el resultado final.  La libertad de expresión –bajo la forma de política glasnost para la difusión y cuyos objetivos eran hacer del conocimiento público las fallas, deficiencias, ineficiencias y corrupción del sistema y terminara descubriendo que tales problemas eran aún más profundos de lo que el gobierno pudiera imaginar (Miranda, pág. 143)–,  acompañó a la democratización exigida por la liberación del mercado puso en tela de juicio todos los postulados dogmáticos del sistema y exhibió sus fallos, colaborando así con su caída (Sánchez Sánchez, 1996, págs. 284-286).
Ahora, analicemos un poco más a profundidad las circunstancias que llevaron al desmoronamiento del sistema socialista en la Unión Soviética, el cómo es que la crisis económica y de abastecimiento llegó al punto insostenible.  La economía política y la planeación desde el estado fallaron en cuanto a su prospectiva, debido a la elevada burocratización del propio sistema no pudieron mantenerse al día con los avances en infraestructura que le hubieran permitido sobrevivir, no tuvieron la visión para actualizar sus criterios, para adoptar avances tecnológicos, demográficos, medioambientales y sobre todo económicos.  Los sistemas de producción industrial contaban con maquinaria ineficiente, anticuada y que pronto quedó obsoleta ante la falta de actualización y mantenimiento. Había que mantener cuotas de producción, lo que importaba era la cantidad y no la calidad, para mantener las cuotas dentro de los niveles aceptables y al mismo tiempo contar con los medios suficientes para abastecerse, muchas empresas debían bajar la calidad en sus insumos, claro que también debían considerar en sus costos los sobornos y compensaciones económicas ilegales que debían ofrecer a funcionarios y proveedores para contar en tiempo y forma con los materiales necesarios, así como la entrega de la producción entregada en su destino.  Los retrasos en la entrega de la producción traían como consecuencia el racionamiento, que a su vez generaba el acaparamiento por parte de los distribuidores y productores, que guardaban una parte para utilizarla como pago por favores y otra para abastecer a sus familiares y amigos, fortaleciendo así las redes de reciprocidad internas que mejoraban sus posibilidades de subsistencia ante un régimen que promovía explícitamente el bienestar para todos y que en la práctica concentraba los beneficios en un selecto grupo, dándose la informalidad en un espacio donde lo formal resulta ineficiente; ahí es donde se encuentra el caldo de cultivo propicio para su florecimiento y perpetuación, pues el intercambio informal tiende a generalizarse cuanto más sea la escasez de los bienes y servicios que se intercambian y cuanto más fuertes sean los controles que pretende ejercer el sistema para evitarlos, ya que
Cuanto más se formaliza, regula y planifica burocráticamente un sistema social que … no satisface las necesidades de la sociedad, tanto más suelen crearse mecanismos informales que escapan al control del sistema (Adler Lomnitz, 1994, pág. 137)
Pero, cuando la situación de escases se mantiene por mucho tiempo el intercambio informal, la economía subterránea,  se autoperpetua hasta el punto en que ya no se puede distinguir si se trata de la consecuencia o de la causa de la ineficiencia del sistema, no favorece a que se mejore la planificación central y sí al deterioro del sistema pues va en contra los valores y la ideología del mismo (Adler Lomnitz, 1994, págs. 152-153).
Y cómo es que resultaba tan poco eficiente la planificación, para comprender eso hay que considerar que la planificación central la llevaba a cabo la nomenklatura, una élite de administradores poco enterados de la realidad, que fijaba las cuotas de acuerdo a expectativas irreales e irrealizables que hicieran “quedar bien” al sistema y no en las posibilidades y necesidades reales, incrementando a discreción las cantidades que, de acuerdo a sus metas, debían seguir creciendo de manera proporcional al tiempo y el crecimiento poblacional, sin proporcionar incentivos a los trabajadores que al cubrir su cuota recibían sus bonos de producción, pero estos no se incrementaban si producían más, por lo que las empresas se veían forzadas a proporcionar datos poco verídicos que cumplieran las normativas impuestas (Adler Lomnitz, 1994, págs. 154-155).

CONCLUSIONES
El sistema de comunismo estatal que pervivió en la Unión Soviética por poco más de setenta años llegó a su fin, y este resultaba previsible desde el análisis del materialismo cultural, pues durante su desarrollo se privilegió el enfoque político-ideológico por sobre los más importantes, la infraestructura que permitiera el crecimiento y la economía que, aparejada al anterior y aplicados ambos a los medios de producción apuntalaran la sustentabilidad del proyecto nacional.
La ineficiencia del sistema ante la solución a los problemas y necesidades nacionales se ciclaba y perpetuaba en la corrupción y la economía informal que permitía conseguir por medios ilícitos aquello a lo que no se podía tener acceso bajo la normatividad establecida por el sistema.
El descontento social ante las condiciones de vida que se tornaban cada vez más difíciles sirvió para la movilización intelectual que ante la apertura de las comunicaciones, diera el golpe final a un sistema que se estaba desmoronando y a punto de caer de manera definitiva.

BIBLIOGRAFÍA
Adler Lomnitz, L. (1994). Redes sociales, cultura y poder: ensayos de Antropología. México: FLACSO-Porrúa.
Harris, M. (2007). Teorías sobre la cultura en la era posmoderna. Barcelona: Crítica.
Miranda, C. (s.f.). El fin de la URSS, la Glasnost y sus efectos. Estudios Públicos, 163-180.
Sánchez Sánchez, J. (1996). La caída de la URSS y la difícil recomposición del espacio ex-soviético. Papeles de Geografía(23-24), 283-298.

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